ASIGNATURA PENDIENTE II
Se acercaba el examen global de la temática impartida, el cual sería semejante al que nos iban a presentar en el instituto y mi mente tenía unas lagunas de cuidado. Víctor me estuvo metiendo mano siempre que se le presentó la ocasión, me magreaba el coño y las tetas con un toque de locura y yo estaba desconcentrada a diario. Kati se liaba también con el aréa de la grámatica y a falta de dos días, nos propuso quedarnos un rato extra después de la clase. Según él, nos iba a dar unos trucos para aprender bien la lección.
En aquella ocasión llevaba una falda vaquera a media altura con unas sandalias a juego y un top anudado justo encima del ombligo. Mi compañera, con cuerpo menudo y gran atractivo, vestía unos pantalones ceñidos de lino y una preciosa camisa sin mangas conjuntada con unos preciosos zapatos de tacón más bien alto. Había ido más arreglada que de costumbre y he de confesar que me produjo una sensación de incertidumbre y atracción.
Aquella mañana el profesor se encargó de mandar a sus hermanos a casa del vecino y nos quedamos solos después de que terminara el repaso al resto de la clase. Al mediodía nos dio unas copias que el mismo había preparado, dándonos una serie de pautas para que nos saliera bien la prueba del día siguiente. Se nota que el chico se lo había currado y que nos había sacado de muchas dudas al repasar esas hojas entre los tres, algo que nos llevo como hora y media.
Nos dimos una pausa y nos sacó un poco de fruta y zumo para reponer energías. Kati me fue a dar un poco de plátano y la muy zorra no me dejó morderlo. Medio en broma, comentó que quería ver como la chupaba y le seguí el juego con el propósito de descargar tensiones. Mientras el profe nos miraba atento con los brazos cruzados y nos dijo que podíamos sentarnos en su mesa.
- Veo que os gusta comer lo mismo a las dos. Ahora quiero que os deis placer, por ejemplo, podéis empezar por besaros.
Así fue, nos acercamos y primero fue algo suave aunque ella era más avispada y me metió la lengua pronto en la boca. En poco rato me ví como me recorría el cuello una lengua femenina y como mis pechos empezaban a dejar asomar mis erectos pezones por las sensaciones producidas del jugueteo de la traviesa de Kati. No quería mostrarme como una estatua con lo que le acaricié por dentro de la camisa a la vez que me miraba con complicidad y deseo; Víctor empezaba a masajearse la polla encima del pantalón y se notaba que le molestaba la ropa. Cogió el cojín de su silla, lo dejó encima de la mesa y me recosto totalmente dejando mi cabeza sobre el mismo.
Me hizo abrir las piernas, quedando las rodillas ligeramente flexionadas y los pies en el aire, él mismo me retiró la braga a un lado y urgó por dentro. Seguidamente, le metió el mismo dedo a la otra fierecilla en la boca y ésta lo degustó con ansia. Me sentía extrañada pero la lujuria se palpaba en el ambiente y me estremecí cuando los labios de Kati ahondaron en mi conejito. Le proporcionaba ligeras lametadas y empecé a estar muy cómoda, disfrutando del momento.
El se deshizo de los pantalones de la compañera y de los suyos propios mientras se dedicaba en cuerpo y alma a recorrer con pequeños golpecitos de lengua mi coño hambriento y resbaladizo. El se acercó, puso su polla en mi boca y se la mamé con ahínco y un fuerte deseo. Tenía un sabor salado, y estaba durísima, así que me cogió la cabeza y dirigió mis movimientos, como si me la estubiera follando. Movía el cuello como podía pero su ritmo acompasado lo hacía todo. Lo oía jadear y yo también respiraba con fuerza, porque ella estaba ¡mordiendo mi clítoris! Lo hacía despacio, pero me volvía loca.... era como llegar al punto de correrte pero no hacerlo... Antonio se situó sobre mí y metió su polla entre ellas y se dedicó a masturbarse con ellas. Me gustaba chuparle la punta cuando se acercaba a mi boca y por sus gemidos, notaba que a él también.
Se acomodó delante mía, frente a frente y sentí que se acercaba y pasaba la punta de su capullo por mi coño, rozándolo con mi clítoris y parando cuando yo ya no podía.. De repente puso su rabo en la entrada de mi coño, y lo metió de un golpe. A pesar de que yo estaba inundada, no pude evitar un grito. No me lo esperaba. La mujer me empujó hacia delante para que quedara bien ensartada con mi amante. El empezó a moverse rítmicamente, mientras besaba a la otra. Gemía cada vez más fuerte, porque el profesor incrementó su ritmo. Me daba pollazos que me llenaban de él y agarraba su culo para evitar que saliese de dentro mía...
Sin esperarlo, la sacó dejándome a la espectativa de su próximo experimento. Nos arrodillamos una a cada lado y nos dimos un beso delante de su polla, que olía a mis propios jugos. Empezamos a recorrerla con la lengua y enseguida me metí su capullo en mi boca, Kati relamía el tronco con gusto. Nos cambiamos de posición y bajé hasta sus huevos, los golpeé suavemente con mi lengua y me metí uno en la boca; simultáneamente la "compi" se metió la polla hasta la mitad y la devoraba con perversión. Subí desde donde estaba y nos dimos el lote compartiendo esa punta deliciosa con sabor femenino.
Al joven casi se le quedaron los ojos en blanco, gemía y nos cogía de los pelos mientras seguíamos a nuestra faena.
- Sois unas guarras perversas y me hacéis sentir un vicioso consentido.... Ahora le toca a Kati.
Nos llevó en volandas a su habitación iluminada con una luz muy tenue y nos tumbó en la cama. Ordenó a Kati que se pusiera encima mía e hicimos un 69. Esta vez acomodó la almohada debajo mía, dejando mi tronco y cabeza más elevados respecto al colchón. Se posicionó cerca de mi boca y me dio a probar su rabo. Me comí alternativamente su polla y el precioso coño sonrosado de la viciosa de Kati y sin tardar mucho, también se la clavó de un plumazo. En ese momento los tres chillamos desesperados de los placeres desconocidos y muy bien recibidos; aunque nosotras teníamos las bocas ocupadas de unos sabrosos coños. El vaivén de Víctor me descolocaba la lengua respecto mi posición inicial y apenas sin aire para respirar, la compañera se iba moviendo hacia delante con lo que no podía saborear todo su ser. No conforme con ello coloqué el brazo como pude y le pellizque el clítoris con suavidad, pasando a rascarlo levemente y alterando también con círculos y pequeños golpes.
Ella también había cambiado de táctica y me había metido dos dedos en el coño, acariciando sin pausar otro dedo en mi clítoris, cual movimiento parecía copiar al que le estaba practicando en ese momento. La visión que me ofrecía ese fabuloso espectáculo de una vagina penetrada por el poderoso falo del profesor se entremezclaban con las sensaciones que provenían de mi entrepierna. El metisaca iba acelerando su ritmo y nuestros ritmos cardíacos. Nosotras nos corrimos casi simultáneamente, si bien ella se adelantó y eso hizo desaparecer mi retención. Durante el clímax nos agarrabamos la una a la otra nuestro botón de placer, agitándolo compulsivamente y gritando como posesas.
Víctor se aceleró frenéticamente y aguantó menos de un minuto en alcanzar la cumbre. Emitía unos chirridos roncos que anunciaban lo que se estaba avecinando. Sacó su verga y con uno de sus dedos metidos en mi boca, me la abrió para que me tragara su leche y así guardarla para enseñarsela a Kati.
Nos quedamos los tres descansando acurrucados y metiéndonos mano mientras seguimos relajando. Nos dijo que había que repetir, que habíamos sido muy obedientes y que cuando termináramos los exámenes, quería saber cómo nos había ido.
- Si aprobáis habrá regalo y sino castigo para las dos- aseguró.
¿Que nos convenia? Nos miramos y sonreímos pícaramente. Más adelante os desvelaré el desenlace.
FECHA:
11/01/2007
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