SUEÑOS HÚMEDOS II
Otra de las historias que he conseguido maquinar en mi almohada mientras y en esta ocasión un orgasmo me pudo acompañar al final de la experiencia:
Nunca he follado tres veces con la misma persona... excepto con mis parejas “serias”. Pasaba dos tercios del año fuera de casa y yo disponía de una mansión y de todo el tiempo y el dinero del mundo para disfrutar con mi pasión: follar. A él lo amé por encima de todas las cosas. Diferencio perfectamente el sexo con y sin amor. Con él "hacía el amor"; con los demás "follo". He estado con unos pocos hombres y me lo tomo como un mero intercambio de placeres: yo les doy placer a ellos y ellos me lo dan a mí. Sin más preguntas, sin sentimientos de por medio.
Tengo épocas en las que me comporto como una auténtica ninfómana. Mucha gente alude a ello como una enfermedad. Yo no. Utilizo mi cuerpo para sentir placer. Hay personas q lo sienten viendo un partido, escuchando música o haciendo surfing. Yo disfruto del encanto del momento cuando me entrego alguien. Cuando empieza a caer la noche, noto como el deseo va aumentando en mi interior y comienza un cosquilleo en mi bajo vientre. Imagino que salgo a la calle con un atuendo muy sexy buscando a alguien que se anime a saciarme; me figuro un papel de prostituta pero cobrando solo con mi propia satisfacción. No me es difícil encontrarlo.
Mientras la mayoría de los tíos me comían con los ojos, yo repartía sonrisas pícaras por doquier. Me encanta sentirme observada y deseada. Si yo descubriera a mi chico en esa actitud hacia otra conmigo delante lo dejaría plantado allí mismo.
Uno era fuerte y moreno, tenía unas espaldas anchas y unos brazos musculados. El otro era más alto y mucho más delgado, pelirrojo y pecoso. Estaban recién salidos de la edad del pavo y vestían de forma deportiva.
Los dos chicos miraban alternativamente a una mujer q paso cerca y a mí, suspirando e intercambiando comentarios soeces sobre nuestros cuerpos. Quizás cuando llegaran a casa se hicieran sendas pajas a nuestra salud, actitud muy propia de los chavales de esa edad. Me gustaba sorprenderlos mirándome porque enseguida desviaban su mirada, algo azorados. Era evidente q jamás se atreverían a decirme nada porque alguien como yo los intimidaba en exceso. Pensarían q nunca tendrían la más mínima posibilidad con una chica de mi nivel. Hacía siglos q no estaba con dos hombres al mismo tiempo y la idea comenzó a seducirme. Pasé a la acción.
- Qué pasa chicos, q no os vais a atrever a decirme nada en toda la noche?
- Cómo? Nosotros?
- No paráis de mirarme y eso querrá decir q os gusto... O me equivoco?
- Bueno, esto... Por supuesto... Nos gustas mucho... A cualquier hombre le gustarías...
- Pero vosotros no sois hombres todavía... jajajajaja- les sonreí maliciosamente, mientras me volvía a mirar a la pista de baile.
Los había dejado patidifusos, sin saber cómo reaccionar. Me gustaba jugar con ellos y reconozco q partía con ventaja, pues alguien con mi experiencia podía hacer lo q quisiera con aquellos dos aprendices. Fue entonces cuando, después de unos minutos, el pelirrojo se acercó y me dijo algo al oído q me dejó un tanto descolocada:
- Cuando quieras, te demostramos lo hombres q podemos llegar a ser.
- Wowwww... pero q machotes!! Jajajajajaja
Creo q éramos el blanco de todas las miradas de la avenida y eso me encantaba. La pelota estaba en mi tejado y decidí lanzar un órdago. Ya estaba totalmente predispuesta a follarme a esos dos muchachos. Sería algo original, distinto a lo habitual. Y de paso comprobaría como venían las generaciones futuras. Supongo q no serían vírgenes y q se habrían tirado a unas cuantas zorritas de su edad pero seguro q nunca habían probado algo como yo. Me aparté a un portal cercano para colocarme estratégicamente mi vestimenta y esto me dirigí hacia los dos mocosos y, al pasar por delante, mirándolos muy fijamente a la cara, le dejé el tanga a uno de ellos en la palma de su mano. Éste se puso rojo como un tomate y miraba alternativamente a su amigo y al tanga sin saber cómo reaccionar.
“Espero q ahora no se arruguen y se echen para atrás” pensé, mientras acababa mi copa. No podía aguantar más. Necesitaba sentirme poseída por aquellos muchachos cuanto antes. Afortunadamente, no tardaron mucho en venir al banco donde me había sentado.
- Bien preciosa, tú lo has querido. Ahora vamos a comprobar de qué pasta estás hecha. Acompáñanos al coche q vamos a darte la mejor noche de tu vida.
- No tenéis ni idea de con quién estáis hablando. Todo eso me suena a bravuconadas. Espero q a la hora de la verdad toda la fuerza no se os vaya por la boca.
Se les notaba un tremendo bulto en la zona testicular y, sin poder contenerme, les agarré fuertemente el paquete y nos dirigimos al coche de uno de ellos. Por fin iba a tener lo q tanto había deseado. Me senté en la parte de atrás excitadísima ante lo q se me venía encima. Enseguida vi q se dirigían a las afueras de la ciudad, a una zona apartada q utilizaban las parejas para "liberarse de tensiones". No pude esperar a llegar a nuestro destino y cuando marchábamos por una carretera solitaria, inicié mi ataque.
- No sé chicos pero yo no puedo más. ¿Qué tal si empezamos con la fiesta?
- Eres realmente guarra- me respondió el pelirrojo- Por nosotros puedes empezar cuando quieras.
Apenas terminó la frase, me incorporé hacia delante y le comí la boca. Nuestras lenguas se buscaron con ansiedad en un intercambio de saliva lascivo y arrollador. Mientras él me rodeaba la nuca con sus brazos, empecé a bajar mis manos buscando su paquete. Estaba tan empalmado q debía dolerle. Lo liberé de su opresión y observé aquel majestuoso espectáculo q tenía ante mis ojos. Tenía una polla estupenda. Quién lo iba a decir, con lo delgadito q estaba. No quería ni imaginar cómo la tendría el otro aunque no siempre están en proporción con el resto del cuerpo. El caso es q me moría por sentirla en mi boca. El chico pareció darse cuenta y me animó.
- Venga putita, enséñame como trabajas- dijo, mientras echaba el asiento para atrás para facilitarme la labor.
Agaché la cabeza y me la metí entera en la boca de un golpe. Su capullo golpeó en mi garganta y en seguida comencé a subir y bajar, ensalivando completamente toda la superficie para q resbalara bien. ¡Cuánto echaba de menos aquella sensación! Él tenía mi pelo recogido en la mano y me ayudaba empujándome la cabeza con la otra. Yo no necesitaba ninguna ayuda porque le estaba haciendo una mamada de campeonato.
-Yo también quiero joder!!- bramaba el conductor. Cuando lo miré de reojo, observé q se había sacado su miembro fuera y se pajeaba furiosamente mientras agarraba el volante con la mano libre.
-Eh, q eso es para mí... No lo malgastes en tus manos- le contesté mientras volteaba mi cabeza para comérsela a él también. Eran pollas similares, estupendas las dos, sabrosas las dos. Mientras le daba suaves toquecitos en el capullo con mi lengua, masturbaba al otro con mi mano derecha. Era genial tener las dos pollas en mi poder y pajearlos lentamente viendo las caras de placer q ponían los chicos.
Por fin llegamos a nuestro destino. Mientras aparcábamos el coche bajo uno de los pinos de aquella enorme explanada, sentí deseos de tener aquellos dos nabos en mi boca, los dos a la vez. Dicho y hecho: les ordené salir del coche y proseguí mi mamada de rodillas delante de ellos, aplicándome en la tarea lo mejor q podía, turnando las chupadas entre los dos falos e introduciéndome los dos a la vez, todo ello sin parar de masturbarlos continuamente.
-Cómemela puta!! Te gusta eh? Si es q eres una viciosa!!
-Así, así, más rápidooooo. Cómete las dos a la vez!!
-Esta noche voy a ser vuestra zorrita particular. Podréis realizar conmigo todas vuestras fantasías.
-Pero q pedazo de puta estás hecha... Voy a correrme!!
-Síííí, yo estoy a punto ya!!
-Pues ya sabéis donde debéis hacerlo chicos... Quiero q me inundéis la garganta con vuestra leche.
Empezaron a correrse a borbotones en mi cara casi a la par. Era increíble sentir como los chorreones de semen impactaban en mi boca mientras yo hacía lo posible por tragar y tragar. El viscoso líquido tenía un sabor estupendo y se me salía por la comisura de los labios; mi garganta no daba para más. Yo no quería desperdiciar nada pero era inevitable q gran parte cayera al suelo. Fueron un par de minutos mágicos, llevaba anhelándolos durante días. Terminé de limpiarles sus pollas con los restos q quedaban a medida q iban poniéndose fláccidas paulatinamente.
Los chicos aparentaban estar derrotados pero no tardaron ni dos minutos en ponerse de nuevo en forma. Es lo q tienen los jovenzuelos: se corren demasiado pronto pero también se recuperan con una celeridad envidiable.
-Ahora te toca a ti recibir. Prepárate para ver las estrellas.
El más fornido me cogió en brazos y me situó sobre el capó del coche. Yo me dejé hacer; quería ver cómo se lo montaban. Mientras el pelirrojo me quitaba el top y empezaba a comerme las tetas, el otro hizo lo propio con la falda (aún no había recuperado el tanga) y hundió su cabeza en mi sexo. Empezó a chuparme el coño con verdadera furia. Daba fuertes lametones a lo largo de mi rajita, hundiendo en cada pasada su lengua en mi interior. Yo cerré los ojos y empecé a concentrarme en el placer. Sentía suaves mordisquitos en mis pezones los cuales hacía rato ya q estaban totalmente erizados. Esos mozuelos sabían lo q hacían. El q tenía situado entre mis piernas jugaba con mis labios vaginales, abriéndolos y cerrándolos, succionando los jugos q empezaban a brotar de mi ser. Alcancé como pude la polla q tenía más a mi alcance y empecé a pajearlo de nuevo mientras el chico no paraba de sobarme las tetas: estaba realmente obsesionado con ellas.
-Tienes unas tetas q son como cañones niña. No puedo parar de comértelas.
-Pues no pares cariño. Esta noche son todo tuyas. Pero déjame saborear tu polla de nuevo q quiero sentirla en mi boca otra vez.
No hizo falta insistir mucho más y me la ofreció gustoso mientras el otro se afanaba en su tarea de proporcionarme el primer orgasmo de la noche a base de lamerme la concha. Éste no tardó en llegar, tan excitada como estaba. Fui notando como subía por mi cuerpo desde la entrepierna hasta mi cabeza, produciéndome suaves convulsiones a medida q cerraba mis piernas alrededor de la cabeza de mi amante.
-Fíjate como se corre, la muy perra. ¿Esto es lo q querías, verdad? Pues prepárate porque éste sólo ha sido el primero...
Yo apenas podía responder pues tenía una polla en mi boca y aún seguía disfrutando mi orgasmo. Después de unos segundos y una vez recuperada la calma, quise más.
-Chicos, basta de mamadas. Ahora lo q necesito es sentir una verdadera polla en mi coño. ¡¡Vamos!!
-Déjame a mí tío- dijo el pelirrojo sacando su miembro de mi boca- Si no la meto pronto voy a reventar.
Colocó mis piernas sobre sus hombros y empezó a bombearme con verdadero frenesí. Su compañero miraba la escena mientras se pajeaba con parsimonia. A cada poco venía a comerme las tetas y aprovechaba para metérmela en la boca, cosa q yo agradecía puesto q quería mantenerlo siempre a punto para dar el relevo a su amigo. Me sentía más perra q nunca. Después de un rato largo dándome caña, le tocó el turno al otro, el cual me situó de lado, con una pierna sobre el coche y la otra asida con su mano. Empezó a follarme de una forma bestial. Boom, boom, boom... Sus huevos chocaban contra mi culo y yo creía perder el conocimiento. Qué forma de joder tenía el cabrón aquel. Al estar tumbada de perfil sobre el capó, el otro podía follarme perfectamente por la boca y a fe q empezó a hacerlo. Eran dos máquinas a pleno rendimiento y yo era la única perceptora de su trabajo. Con una situación así no tardó en venirme el segundo orgasmo.
-Diossss, voy a correrme!! Sigue jodiéndome, no paresssssssss.
-Así, así te gusta!! Toma, tomaaaaaa
-AAAAAAHHHHHHHGGGGGGGGG
Fue una corrida fenomenal, como hacía mucho q no sentía. No podía dejar de temblar, presa de sucesivos espasmos q me hicieron perder el control. Mi vagina era un auténtico manantial y el chico quiso hacerme partícipe de ello:
-Toma, chúpame la polla y prueba tus propios flujos.
Me vino bien unos segundos de pausa mientras les comía sus falos porque ellos estaban totalmente excitados y no podrían esperar mucho más tiempo para seguir jodiéndome.
Era el momento de cambiar de posición. Me incorporé y empecé a mirarlos fijamente, primero a sus ojos y luego a sus pollas, las cuales estaban completamente empalmadas, tiesas como mástiles, formando un espectáculo sin igual. Deseaba sentirlas en mi interior a las dos al mismo tiempo y quise ir un poquito más lejos:
-¿Es q ninguno de vosotros va a querer romperme el culo esta noche??- les grité a la cara.
-¿Pensabas q te dejaríamos escapar sin darte por el culo hasta q no puedas más?- me contestaron casi al unísono los dos.
-A ver, tú... Túmbate en el coche q vas a poder disfrutar del show de mis tetas subiendo y bajando. Tú mientras espera y no hagas nada hasta q yo no te lo diga.
Me encantaba tener el mando de la situación. Podía hacer lo q quisiera con aquellos dos pipiolos. Cumplirían mis órdenes sin rechistar. El orgullo masculino suele estar por las nubes y no es fácil q acepte q una mujer les mande... excepto en el sexo. Sé q los hombres alucinan cuando ven a una mujer q toma la iniciativa y literalmente los devora.
Me coloqué aquel pollón entre mis piernas y comencé a follarme a aquel muchacho como una loca. Botaba y botaba como si me fuera la vida en ello. Mis pechos se me salían de las órbitas, cosa ésta q ponía cardíacos a mis acompañantes. De vez en cuando el chico se incorporaba para intentar comérmelos un rato pero en seguida se vencía y volvía a su posición inicial de tumbado. Intuía q el otro chico empezaría pronto a impacientarse así q le hice partícipe de la fiesta.
- ¿Te gusta como cabalgo a tu amiguito?
- Eres la mejor tía follando q he visto en mi vida. Pareces de película.
- Ya os dije q hoy os había tocado la lotería. Disfrutadme hasta q no podáis más.
- Vamos a hacerte reventar!!
- Ja, ja, ja... Bueno venga, menos cháchara y más trabajar. Empieza a comerme el culo ahora mismo!!
Sin sacarme la polla q tenía incrustada en el coño, me agaché un poquito para facilitarle la labor, cosa q aprovechó el otro para sobarme las tetas por fin. Mi ojete quedó completamente a su merced y el chaval comenzó a chupármelo con ansia. Mientras me lo lamía, introducía sus dedos para q mi culito fuera cogiendo forma y pudiera albergar su enorme verga. Yo estaba deseando sentirme follada por mis dos agujeros así q le supliqué q me la metiese ya. Entró del tirón. Apenas un leve dolor al inicio pero después sólo placer y más placer. Pensaba q me moría de gusto. Hay mujeres q no admiten el sexo anal y no saben lo q se pierden. Ilusas... allá ellas. No entiendo por qué renunciar a una fuente de placer. El caso es q aquellos dos chicos me estaban dando una caña impresionante. Yo jadeaba a plena voz, sin importarme quién me pudiera escuchar. Estaba presa de un ataque de lujuria y sólo quería q aquello no acabase nunca. ¡Cómo se estaban portando los dos muchachos! Dale q te pego, me estaban dejando para el arrastre. El q tenía debajo tenía alguna dificultad de movimientos pero el otro me estaba dejando el culo como la entrada de un túnel.
- Venga muchachos!! No parad ahora!! Más, más, más, quiero mucho más!!
- Mírala, está disfrutando como una perra, la muy jodida. Toma, toma, toma...
- Dios!! Cómo me estáis poniendo!! Es una gozada disfrutaros a los dos a la vez!!
- Qué tetas tienes niña!! No puedo parar de comértelas!!
- No lo hagas cabrón!! Pero no te olvides de mi coñito... él también quiere lo suyo.
No sé cuánto tiempo pasamos en aquella situación. Diez, quince, veinte minutos, quizás más. Yo perdí la noción del tiempo. Los chicos se afanaban por joderme viva y a fe q lo estaban haciendo de maravilla.
- Muchachos, voy a correrme- anuncié entre jadeos- Esta vez me gustaría q acabárais en mi interior. Deseo sentir cómo vertís vuestra leche caliente en mis entrañas.
Noté como el orgasmo iba apareciendo poco a poco en mi interior. He leído mil textos q intentan explicar lo q se siente cuando llega un orgasmo pero todos me parecen insuficientes. Es imposible explicarlo con palabras. "Un estallido de felicidad", no se me ocurre definirlo mejor. De lo q estoy segura es de q aquel fue un orgasmo atroz, tremendo, duradero, prolongado, infinito... De aquellos q te estallan en el interior y te dejan semi-inconsciente. Aquellos dos tipos bombeándome, uno por el coño y el otro por el culo, como fieras salvajes, sin mas límites q sus propias fuerzas me hicieron caer derrengada, exhausta, abandonada a lo q quisieran hacer conmigo. Ellos hicieron lo propio y acabaron cada uno en su caverna. Mi cuerpo se convirtió de pronto en una especie de volcán por el q en vez de manar lava, manaba semen. Mi culo no podía albergar tal cantidad de esperma y éste corría sin dificultad a lo largo de mis muslos. El q tenía debajo buscó mi boca y nos fundimos en un dulce beso, exento de toda lascivia. El otro terminó de expulsar sus últimas gotas sobre mi espalda y me acariciaba el pelo con ternura.
- Habéis estado cojonudos, chicos. Matrícula de honor. Benditas sean las zorritas a las q pilléis de ahora en adelante. Las envidio.
- Ninguna será como tú. Creo q jamás volveremos a follar con alguien de tu nivel.
- Sí. Esto quedará para el recuerdo y cuando seamos viejecitos rememoraremos lo q nos ha pasado esta noche. Y seguro q volveremos a empalmarnos cada vez...
- Ja, ja, ja- reímos los tres a carcajada limpia mientras todos se preguntarían de qué se reirían aquellos tres cuerpos desnudos bajo la luna.
Espero q os haya gustado el relato y q os haya excitado lo suficiente. Ahora deseo leer vuestras críticas para seguir mejorando. Gracias.
FECHA:
01/11/2006
LEIDO: 466 VECES